Trabajar desde casa es una práctica que va en aumento. La búsqueda de más calidad de vida , la necesidad de adaptar la vida laboral a la vida privada, el intento de evitar el paro y el hastío que provocan las formas de empleo tradicional son los principales motivos que empujan a los tradicionales asalariados a trabajar desde el propio hogar. El teletrabajo puede ofrecer grandes oportunidades a las personas con discapacidad, al eliminar algunas de las dificultades (problemas de accesibilidad y transporte, dependencia de horarios rígidos, etc.) que condicionan su inserción laboral.