“Pasar por vivencias tan intensas me ha permitido conectar con la vida y relativizar todo lo demás»

CARMEN GIMÉNEZHace diez años, Carmen Giménez (Madrid, 41 años) fue víctima de una agresión de violencia de género que la dejó en silla de ruedas cuando el que era su pareja la precipitó al vacío desde un tercer piso. Poco después, el destino volvió a enfrentarla cara a cara con la muerte pero esta vez con la de su hijo Bruno. Hoy, trabaja por llevar su nombre por bandera y promover el atletismo adaptado en nuestro país a través del proyecto ‘Run Fou You’. El objetivo es ayudar a otras personas en su situación ofreciéndoles el impulso que necesitan y un testimonio vital para que nadie olvide que Bruno estuvo, está y estará siempre a su lado y que cada día es una nueva oportunidad para superarse.

 

Por: Luna Muñoz Anula / Fotos: Infomédula / Mario Pérez Pereira / Núnez Image

Carmen, ¿cuánto tiempo llevas promoviendo el atletismo más inclusivo?
Fue hace un par de años. Después del fallecimiento de mi hijo Bruno empecé a correr para poder llevar su nombre por todos los sitios y en ese momento fui consciente de lo complicado que era para una persona con discapacidad física el poder practicar deporte. Por muchos motivos. Por el desconocimiento, porque no sabía que se podía correr o competir. ¡Sin darle visibilidad, es difícil que la gente quiera iniciarse! Además, aun sabiéndolo, los materiales que se necesitan son muy difíciles de conseguir -en España no existen- y además son muy costosos con lo que eso complica enormemente la práctica deportiva. Si ni siquiera sabes si te gusta correr porque no has podido probar, ¿cómo vas a hacer inversiones en torno a los seis mil euros además de disponer de un técnico especializado en deporte adaptado? Luego está el tema de los espacios accesibles. Dentro de mis posibilidades y capacidades fui dando pasos y avanzando pero era consciente de que eso lo hacía yo porque era un caso muy singular pero la gente en condiciones normales no sería razonable que hiciera todo eso. Como para mí era tan importante tener presente a mi hijo y dar sentido a la vida de mi hijo, interioricé que una forma muy bonita de hacerlo y dar vida a otras personas sería esa, promover una formación para facilitar la práctica del atletismo a personas con discapacidad física y que mi hijo estuviera presente en todas esas personas a las que pudiéramos llegar.

CARMEN GIMÉNEZ¿Cuántas personas integráis el proyecto actualmente?
Tenemos un poquito más de cien socios. Federados 30 y de esos, 24 no tienen discapacidad y seis sí la tienen.

¿Qué le ocurrió a tu hijo Bruno?
Estaba embarazada y me puse de parto con 34 semanas, en casa. Avisé inmediatamente a emergencias. No sabía que me había puesto de parto pero empecé a sangrar y a encontrarme mal. Llamé al 112 hasta en cuatro ocasiones. Desde la primera llamada, me mandaron un mensaje de texto diciendo que activaban los servicios de emergencia pero no vinieron. Trascurrieron cuatro llamadas. Una hora y dos minutos y entre medias mi hijo nació. Y claro, un bebé prematuro de 34 semanas, no tenía… aunque estaba perfecto. Mi hijo de 34 semanas pesó 2,490 kg pero la maduración pulmonar no se había alcanzado y necesitaba asistencia para poder respirar. Como no le asistieron, aunque llegó vivo al hospital entró en parada cardiorrespiratoria pero con daños incompatibles con la vida. En el hospital me instaron a que le cogiera y a desconectarle acompañándole yo en ese momento y eso fue lo que hice.

A partir de ahí, imagino que un duelo dolorosísimo como madre pero algo te ha movido a seguir adelante porque además no es la experiencia traumática de tu vida.
Pues la vida, al final, si yo ya era consciente por mi lesión medular que te pueden quitar la vida. Que la vida no es algo que tenemos que dar por sentado. Damos por sentado que mañana nos vamos a levantar y a veces como que nos pesa. Yo en ese sentimiento ya había evolucionado cuando se produjo mi lesión porque me hizo muy consciente de que la vida es un regalo y hay que vivirla intensamente y día a día. Pero cuando la vida que se va no es la tuya sino la de un hijo la cuestión es aun más exponencial y más potente. Me hizo sentir de forma más intensa la necesidad de vivir la vida porque a mi hijo no le habían permitido vivir. Entonces yo, que estoy viva, cómo no voy a hacer todo lo que esté en mi mano para disfrutar intensamente cada día y no sólo por mí sino que además tenía como madre la obligación moral de que mi hijo estuviera presente y que no fuera solo cosa mía. Que mi hijo estuviera vivo en la sociedad y cambiara la vida de otras personas.

CARMEN GIMÉNEZEsa experiencia de la que hablas y que te condujo a la silla de ruedas fue un caso de violencia de género. ¿Cómo se desarrolló?
Sí, el 12 marzo de 2010 el que entonces era mi pareja me tiró desde un tercer piso, la consecuencia fue una lesión medular completa.
Y después de todo lo vivido, Bruno es el motor que te impulsa pero además, ¿cuáles son tus principales motivaciones?
Aparte de Bruno, tengo otras dos hijas más a las que cuido de forma presencial y a Bruno le cuido a través del deporte. Para mí, ha sido fundamental el deporte como herramienta de estabilidad emocional y desarrollo personal porque te da unas motivaciones, te exige esfuerzos, constancia, regularidad, pero te devuelve también unos logros que son sanadores. Y además el hacerlo de forma inclusiva, con compañeros con y sin discapacidad me ha hecho sentirme parte de la sociedad, parte de un proyecto y hacerlo de igual a igual. Así que diría que mi hijas y el deporte han sido para mí herramientas súper importantes.

¿Qué objetivos has alcanzado ya como deportista y cuáles te quedan?
Pues mira, tanto este año como el pasado, he sido campeona de España. Este año en las distancias 100, 200 y 800 metros y el pasado en 800, 1500 y 5000 metros. Y para el año que viene vamos a debutar en el maratón de Sevilla y vamos a iniciarnos en ese tipo de competiciones y larga distancia. Ojalá que consigamos buenas marcas que nos abran el circuito internacional y podamos correr a lo largo del mundo para llevar a Bruno por todos esos sitios que debía haber visitado por sí mismo.

CARMEN GIMÉNEZ¿Se pueden superar dos experiencias tan duras como las que tú has vivido?
Sí, han sido puntos de inflexión porque me han hecho valorar la vida. La forma de superarlas ha sido haciéndome consciente de lo importante que es la vida, del regalo, de la necesidad de disfrutar en todos los sentidos. No es en un sentido estrictamente positivo de placer sino de sentir la vida, que tiene sus partes divertidas y dolorosas. Eso es vivir la vida, con su cara y su cruz. Cuando te haces consciente de que la vida no es algo que te esté dado, que no es seguro que mañana nos despertemos, aprendes y comienzas a sentir el valor de cada instante, de cada momento y eso es lo que te da la fuerza. Esos momentos son únicos y la vida pasa. No puedes no superar cuestiones de este tipo porque es contrario a vivir. Tienes que vivir con dolor o con alegría, con risa o llanto pero tienes que vivir. Ese es el sentimiento que yo he generado después de esas viviencias.

Para ello, habrás pasado por etapas de todo tipo…
Si, si. Después de la lesión me encuentro razonablemente bien porque todos tenemos momentos. Me siento bien, razonablemente feliz pero he tenido momentos muy complicados. Los momentos siguientes a la lesión fueron muy duros por todo, por cómo se habían producido las circunstancias, por la lesión en sí misma, por la complejidad de afrontar esos cambios, lo pasé muy mal, francamente mal. Con mi hijo, obviamente también. Lo que pasa que con mi hijo fue muy rápida la reacción porque fue muy rápido el sentimiento. Rápidamente fui capaz de hacerle partícipe de mi vida, para mí está presente y conmigo. Hay una parte de añoranza física, de no poder verle físicamente pero está presente en mi día a día. Llevo su nombre en mi silla y cuando entreno estoy con él, llevo sus huellas en mi cuello y está 24 horas conmigo, en el corazón, en el pensamiento. Bruno es vida, ha existido, existe y existirá. Fue más superar ese momento de ausencia física que no creo que lo supere nunca, pero igual que digo eso, me siento súper afortunada de que la vida me haya dado a Bruno. Entonces estoy muy agradecida. Es el sentimiento que tengo.

Muchas veces una pérdida o la imposibilidad de vivir como queremos nos lleva a la frustración o depresión, en tu caso, ¿te ha llevado a todo lo contrario?
Sí, porque me ha permitido hacerme consciente de cosas muy importantes y esenciales. Antes no tenía esa consciencia, vivía de forma más superficial en el sentido de que no era capaz de tener ese sentimiento y vinculación con la vida y con las cosas importantes de la vida. Los acontecimientos vividos me han permitido conectar con eso y cuando lo haces la evolución es muy importante, aprendes a ver el sentido esencial de la vida en cualquier formato. La vida es importante en cualquier formato siempre que se mantengan las cualidades más importantes que para mí en esencia es amar y poder ser amado. Esa es la esencia. Mi hijo Bruno es el ejemplo de eso. Es querido y me quiere, entonces eso es la vida. A veces pasamos de ver problemas normales a esenciales y les damos un valor tremendo. Las circunstancias cotidianas son eso y nos ayudan a evolucionar en la vida. Cuando perdemos un trabajo, puede ser un momento duro pero nos puede ayudar a enfocar la vida. A veces perdemos la perspectiva. Pasar por vivencias tan intensas me han permitido conectar con la vida y relativizar un poco todo lo demás. Para mí el balance ha sido positivo.

¿Te sientes, pese a todo, afortunada?
Sí, doy gracias por lo que he vivido porque tenía que ser así o ha sido así. Ha sido y es mi vida y estoy agradecida. Me han pasado cosas buenas y cosas duras que me han valido para otras cosas buenas. No estoy enfadada, no siento rabia. Las cosas pasan, en su momento te pueden producir sentimientos fuertes pero hay que manejarlo e integrarlo en tu vida. Cada hecho que ha formado parte de mi vida me ha conducido al punto en el que estoy y en el que estoy, estoy muy bien, no cambiaría nada. Este momento es muy bonito.

¿Tiene algo que ver la persona que eres hoy con la que eras hace 10 años?
Pues, probablemente, en la apariencia no pero en el fondo sí. Al final cada uno es como es. Muchas veces comento que situaciones como la lesión medular u otras situaciones extremas no cambian a la persona pero externaliza y potencia enormemente lo que esa persona era, bueno o malo. Un sinvergüenza lo va a ser elevado a la enésima potencia. Esto te potencia lo que tú ya eras. Si tú eres luchador, constante, capaz de conectar, pues lo va a potenciar. Lo que tú ya eres se extrema.

CARMEN GIMÉNEZ¿Qué piensas cuando te dicen que tu historia es un ejemplo de superación o que eres una fuente de inspiración?
Entiendo la expresión, es una forma sencilla o coloquial de decirlo. Lo entiendo pero no considero que sea una persona diferente a las demás. Mis circunstancias sí han sido diferentes y probablemente no son habituales pero creo que si otra persona hubiera pasado por esas circunstancias pues es muy probable que hubiera reaccionado y gestionado la situación como yo lo he hecho porque creo que se trata de una cuestión de supervivencia y de querer vivir plenamente y de forma feliz. Mi caso lo que tiene de singular son las circunstancias que se han dado pero cualquier persona con circunstancias de este tipo o análogas lo habría desarrollado también.

¿Te gustaría transmitirles algún mensaje a los pacientes de nuestro hospital?
Sí, yo creo que es muy importante que sean conscientes de que es el comienzo de una nueva vida y no el final. A veces cuando estamos allí, crees que es el fin y que no vas a poder hacer muchas cosas que antes hacías y te sientes así pero yo creo que es una gran oportunidad y el comienzo de una nueva vida que puede ser extraordinaria y que esas preocupaciones en esos primeros momentos sobre las cosas que creen que no van a poder hacer son irreales. No hay nada que no vayan a poder hacer. Lo harán en otro formato, de otra forma, pero no lo van a dejar de hacer. Piensas «no voy a volver a caminar” y eso es muy relativo. Se camina de muchas formas. Van a poder casarse, separarse, viajar, tener hijos, hacer deporte, todo lo que queramos plantear. Lo van a hacer. Yo no he sentido que no haya podido hacer nada que haya querido. De verdad, es el comienzo de una nueva vida y muy positiva. Van a sentir su capacidad de superación, de esfuerzo, la constancia, la mejora y va a ser muy gratificante para ellos ver cómo, poco a poco, van a ir consiguiendo todo lo que se proponen. No va a haber nada que no puedan hacer y, al contrario, se van a sentir muy enriquecidos en esa nueva etapa porque van a ver las capacidades que tienen como seres humanos que son enormes.

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