El poder terapéutico del agua

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Lo estudiábamos en el colegio, el cuerpo humano está compuesto en un 70% de agua, al igual que el  cerebro, la sangre un 80% y los pulmones un 90% de agua.

Evolutivamente los seres humanos venimos del agua y, antes de salir a la luz, nos hemos pasado nueve meses flotando. Los embriólogos hablan de los movimientos intrauterinos del humano en su etapa de feto mientras flota en en ese fluido acuoso que se conoce como líquido amniótico. Allí el feto empieza a poner a punto el sistema nervioso que usará al nacer y comienza a ensayar la regulación de la postura con respecto a la gravedad.

“Hemos nacido para luchar contra la gravedad”, afirma Juan Vázquez Menlle, doctor en Psicología Clínica y de la Salud y experto en intervención en el medio acuático, que se ha pasado más de cuarenta años de su vida tratando de transmitir el valor terapéutico de las actividades en el medio acuático para las personas con discapacidad.

El primer sistema funcional de nuestro sistema nervioso es el que te regula las posiciones contra la gravedad, lo que llamamos el sistema del equilibrio, “ y eso se trabaja de manera formidable en el agua, según un eje u otro , puedes estar  cayendo al agua y recuperando la postura a cámara lenta sin riesgo de lesiones”, explica el profesor Vázquez, para quien trabajar en el agua es una gozada, como podría serlo trabajar en una cámara que no tuviera gravedad, como la que usan  los astronautas. Lo primero siempre es el sistema regulador de la posición.

Juan VázquezCuando hay hipotonía , como es el caso de personas con tetraplejia, el diafragma está afectado. Cuando te  metes en el agua te sientes menos tensionado por la gravedad y el diafragma sube hacia arriba, lo que mejora el uso funcional de la capa torácica. , Aquí aparece la primera ventaja, nuestra máquina más vital , nuestro sistema cardiorrespiratorio, que nos proporciona el oxígeno se trabaja de forma óptima y , en cuanto les dotas de patrones de movimiento, las personas con tetraplejia pueden empezar a trabajar en el agua.

El medio acuático nos afecta positivamente ya desde el primer contacto. “El órgano más grande que tenemos es la piel, cuando te metes en el agua, a través de ella, todo el sistema nervioso recibe algún mensaje” afirma el experto, por eso  nos gustan tanto los jacuzzis, si el agua está calentita  te empiezas a sentir bien. A partir de ahí,  puedes empezar a realizar actividad dentro del agua.

La natación es una de las mejores formas para mejorar la movilidad y la capacidad física para alguien con una disfunción motora, como las personas con lesión medular, considera Juan Vázquez, quien asocia la actividad en el agua con la vitalidad. El agua permite que un cuerpo «pierda» peso y que flote, “reduce la deficiencia y da la posibilidad de moverse más o menos en ella”.

Está claro que la práctica de la natación incrementa la capacidad física, y mucho más:  “Si estás disfrutando en el agua estás poniendo en marcha muchas cosas relacionadas con la estabilidad psíquica, estás aumentando los niveles de endorfinas en sangre, que se relacionan con el bienestar y eso genera adicción, es el veneno de la vitalidad”

Entonces, argumenta el profesor,” con una mejor condición física y psíquica, hemos visto cómo crece la confianza de las personas con discapacidad y mejora su integración y la manera de afrontar la vida”.

Necesidad de formación especializada

Para trabajar en el medio acuático con personas con graves problemas de movilidad hay que hacerlo con la técnica adecuada y un cuidado muy especial en las primeras experiencias, para que estas personas las vivan de forma agradable. Aunque reconoce lo duro de muchas situaciones el experto les anima dar el primer paso, que la motivación vendrá luego. El doctor Vázquez alude a la amígdala, esa glándula que está en el interior de nuestro cerebro, “responsable de que podamos asociar cualquier experiencia de nuestra vida a un estado emocional. Hay que intentar enamorar a tu amígdala, a partir de ahí vas a tener la motivación necesaria”.

Ante la necesidad de una formación especializada Rehabilitación Complementaria del centro ha organizó varias ediciones del curso titulado  “Metodología de enseñanza en personas con discapacidad física en el ámbito de la natación”, en el Hospital Nacional de Parapléjicos , en el que una treintena de alumnos de la Facultad de Ciencias del Deporte de la Universidad de  Castilla- La Mancha realizan formación teórica y práctica en la piscina del Hospital y aprenden las nuevas metodologías que se están aplicando en el ámbito de la natación para personas con movilidad reducida.

Por último Juan Vázquez, que considera en España estamos bastante avanzados respecto a otros países en intervención en el medio acuático, recomienda que, si se trabaja en el agua  esté muy bien tratada para evitar infecciones urinarias . Además reivindica mejor accesibilidad a las instalaciones deportivas para las personas con discapacidad  desde los aparcamientos a las rampas, pasando por los vestuarios que deben disponer de cabinas individuales

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BENEFICIOS DE LA ACTIVIDAD EN EL MEDIO ACUÁTICO 

Mejora el tono muscular y aumenta el  consumo de oxigeno.

Contribuye a disminuir la espasticidad y el dolor y el espasmo muscular.

Tiene efectos relajantes o estimulantes, según  la temperatura del agua.

Mejora o mantiene los niveles de movilidad articular.

En el agua mejora la circulación periférica y el estado de la piel.

Permite reeducar grupos musculares de forma localizada.

La presión hidrostática del agua facilita la circulación de retorno, la irrigación de la piel y produce un efecto descontracturante.

Dilata el corazón y los grandes vasos.

La presión hidrostática ofrece una resistencia al diafragma, a la elevación de la caja torácica y esta situación se emplea para mejorar la capacidad vital y el trabajo de inspiración

Aumenta la sensibilidad y refuerza la percepción de receptores táctiles

Favorece la mejora del la percepción del esquema corporal.

Mejora el equilibrio.

Produce una sensación general de bienestar.