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viernes 12 de marzo de 2010

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Toledo sobre ruedas

  Toledo es, sin duda, una de las ciudades patrimonio de la Humanidad más bellas de España; Su mezcla de tres culturas, el arte que rebosa en cada callejuela, cada cuesta, en cada empedrado, en todo aquello que la convierte también en una ciudad de difícil tránsito para aquellas personas que son usuarios de silla de ruedas. En la ruta que proponemos partimos de la Plaza de Zocodover. El primer lugar de obligada visita es el Museo de Santa Cruz, que empezó a levantarse en 1504 como un hospital de niños expósitos. Es sin duda el mayor y más rico de los museos civiles toledanos. En su interior guarda numerosas pinturas procedentes de otros museos de bellas artes suprimidos, fondos del Museo del Prado y numerosos depósitos y adquisiciones que forman una de las colecciones más importantes y valiosas de pintura que se pueda visitar en la ciudad. Pero no es un museo de pintura exclusivamente, en él se exponen tapices de los siglos XV al XVIII, ricos tejidos, orfebrería, muebles, documentos y armas, entre otros. En su interior se encuentra también el Museo Arqueológico Provincial.

  La entrada al museo cuenta con una escalera de pendiente suave que, una vez superada, encontramos el patio central del edificio, rodeado por un claustro que por sí mismo resulta un auténtico museo, por la riqueza artística que soporta. En cada planta hay una exposición y una barrera por superar. Grandiosas escaleras que cuentan con un moderno sistema para facilitar el acceso a los usuarios de silla de ruedas. Es la llamada "oruga", una grúa que permite adaptar la silla de ruedas y ascender con facilidad por la escalinata. Más difícil, casi imposible, resulta entrar en el museo Arqueológico provincial, con escaleras empinadas y estrechas que lo convierten en un lugar inaccesible. Siguiendo con la ruta por la ciudad de las tres culturas, llegamos a una de las zonas más comerciales de su casco histórico, es la Calle Comercio, más conocida por los toledanos como "Calle Ancha", una de las pocas vías de la ciudad perfectamente transitable en silla de ruedas, con adoquines poco pronunciados y sin apenas cuestas, algo atípico en esta ciudad Patrimonio de la Humanidad. Avanzar por la calle Ancha, con la Catedral de frente, resulta un paseo inigualable, pero más aún lo es situarse, en la Plaza del Ayuntamiento, frente a la puerta principal de la Catedral toledana, donde destaca la perfección artística y la belleza del templo gótico.

  Penetrar en la Catedral por una de sus puertas, la "Puerta Llana" carece de barreras arquitectónicas que dificulten la entrada a los usuarios de silla de ruedas; una vez dentro, los espacios amplios y la facilidad de movilidad garantizan una visita cómoda y enriquecedora, sobre todo por la carga artística y la belleza interior del recinto.   El Tragaluz, el Altar Mayor, las pequeñas capillas que lo rodean y el Coro, son muestra de la majestuosidad y riqueza del edificio toledano. Asimismo, adquiere especial interés la visita a la Sacristía, con obras del artista toledano por excelencia, El Greco, así como de pintores de la talla de Murillo o Tiziano.

  Uno de los mayores encantos de la Ciudad de las tres culturas es el adoquinado de sus estrechas calles en las que aún resuenan el eco de las leyendas, misticismo, ocultismo y que en principio pueden resultar inaccesibles para un usuario de silla de ruedas, pero transitar por ellas no es imposible. Desde la Catedral, callejeando por el Casco Antiguo de Toledo, llegamos a Santo Tomé; uno de los lugares más visitados por los turistas que inundan la capital castellano-manchega. En dirección a la Judería toledana se encuentra la Iglesia de Santo Tomé, en el edificio adyacente está el museo que alberga el famoso cuadro "El entierro del Conde de Orgaz", una de las obras pictóricas más importantes de la historia universal de la pintura, que alberga la ciudad.   De fácil acceso para los usuarios de silla de ruedas, visitar la Iglesia de Santo Tomé y el entierro del "Conde de Orgaz" permite trasladarse con la imaginación al siglo XVI y empaparse de la riqueza artística que El Greco supo dejar latente en la ciudad de Toledo.

  Siguiendo el recorrido por la Judería toledana llegamos hasta el Museo Casa de El Greco, situada en un paraje inigualable, donde la cultura judía cobra su máximo esplendor y donde el empedrado de las calles y la belleza arquitectónica de esa singular época dan otro giro a la ruta por la ciudad de las tres culturas. Predominan las cuestas estrechas y empedradas de difícil acceso; Quizá sea esta pues, la zona de Toledo que presenta más barreras arquitectónicas para los usuarios de silla de ruedas. Típicas son también las sinagogas toledanas, muestra de la cultura judía depositada en Toledo. Descendiendo por el barrio de la Judería, llegamos al paseo del Tránsito, donde se encuentra la Sinagoga de Santa María la Blanca, de estilo mudéjar y con planta basilical cristiana de cinco naves. Acceder a los jardines del edificio resulta complicado para los usuarios de silla de ruedas, ya que precisan de un acompañante para superar la escalera principal. Una vez dentro de la sinagoga, los espacios amplios permiten disfrutar de este singular edificio mudéjar del siglo XIII que, junto con la Sinagoga del Tránsito y el Museo Sefardí dan fe del paso de la cultura judía por Toledo.

  Avanzando por el paseo del Tránsito y llegando ya a la puerta del Cambrón, encontramos uno de los monasterios más bellos de la ciudad de Toledo, el de San Juan de los Reyes, mandado edificar por los reyes católicos en conmemoración y recuerdo de la batalla de Toro de 1476. La iglesia y el claustro, con espacios amplios, retienen el interés del visitante por la belleza del gótico isabelino influido por el mudejarismo toledano en sus motivos decorativos.

  A pesar de las "superables", barreras arquitectónicas que tiene la ciudad de Toledo, una ruta turística por su casco antiguo resulta más que enriquecedora; Su mezcla de culturas, la perfección artística y majestuosidad de sus monumentos y el misticismo y quietud de sus calles nos trasladan a aquel Toledo que pudo ser en otros tiempos.

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